Suelo para bailar claqué en casa

Cómo hacer una tabla de claqué

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Uno de los problemas de bailar claqué, es que no puedes practicar en casa. Si quieres mantener el suelo entero y que los vecinos de abajo no te maten, claro…

 

Pero cuando llega el verano, las clases paran 🙁 . Y bailar es una gran forma de hacer deporte y quemar los helados de más. Así que, para que no se me olvidara lo que había aprendido, el verano pasado decidí comprar una tabla portátil. O algo parecido.

 

Y me lancé a su búsqueda en internet, ¡goggleando a tope!

 

En España no hay una gran tradición de claqué (aunque cada vez más gente se apunta), así que me tocó buscar información en inglés. ¡Hay un montón de cosas!

 

Después de buscar y buscar y rebuscar, llegué a la conclusión de que, si no quería gastarme un dineral, lo mejor era fabricármela yo misma. Por si vosotros preferís la hecha, os pongo un par de links que encontré:

 

  • En España:

Training Wood

 

  • En EEUU:

Fasfoot

Portable tap floor

 

Como os he comentado, entre el alto precio, que algunas son portátiles pero no tienen pinta de amortiguar el sonido hacia el suelo, y que cada dos por tres encontraba vídeos de cómo hacerse una, me decidí a ello. ¡Manos a la obra!

 

El video en el que más me basé fue éste.

 

Lo primero que busqué, es, como dice ella, la superficie amortuguadora que haría que:

  1. los tobillos no sufrieran 
  2. el suelo estuviese protegido 
  3. el vecino de abajo oyera lo mínimo posible. Que sólo oyera por fuera, pero no directo por el contacto con el suelo.

 

Di bastantes vueltas. Pregunté precios de pavimentos de caucho, de esos que ponen para los niños en los parques, pensando que sería blando y aislaría, pero me dijeron que un metro cuadrado pesaba varios kilos, así que lo deseché. Al final opté por un tatami de los que ponen en los gimnasio, de la misma empresa. Un metro cuadrado de superficie útil, ya que tiene unos enganches para unirlo a otras piezas y ampliarlo a la superficie deseada.

 

El material es goma E.V.A. de alta densidad. El material es bueno, lo compré en Kinele, pero os aconsejo que si encontráis alternativas, no lo cojáis allí. Tuve que perseguirles bastante para el presupuesto, y sobre todo, para que, una vez pagado, me lo mandaran, y tardaron casi un mes para un metro cuadrado de tatami. Aunque dicen que sirven desde un metro cuadrado a todos los clientes, me da la impresión de que suelen vender en cantidades más grandes, y una unidad no les interesaba. Con lo cual, yo creo que pensaban mandármelo con otro pedido mayor que viniera a Madrid, pero como insistí y amenacé con cancelarlo, se pusieron un poco (y sólo un poco) las pilas.

 

El caso es que al final llegó. Como vais a ver, por un lado tiene un color imitación madera, y por el otro, un elegante negro:

 

Tatami para claqué
Si os fijáis, se ve la forma de los enganches

 

Soporte para tabla claqué
Un bonito color imitación a madera

 

Me costó 47,81 euros en total. Es de buena calidad y aísla mucho del suelo, así que merece la pena.

 

Grosor tatami
¡Cuatro centímetros de espesor, oiga!

 

El segundo problema vino con la madera. El tipo de madera que indican en el vídeo no es fácil de encontrar aquí. Estuve mirando en distintas tiendas de bricolaje, y no había nada que me convenciera. Pero como en algún sitio había leído que podía hacerse con un tablero de DM, que es un conglomerado de fibras de madera, compré un metro cuadrado en la tienda de bricolaje del barrio, de un centímetro de grosor. Para hacer un poco de ruido, es suficiente 🙂 .

 

Tabla para claqué
La tabla en cuestión

 

Grosor tabla claqué
Un centímetro de grosor

 

Creo recordar que el precio rondaba los 15 euros, ya cortadito mi metro cuadrado.

 

Como el tamaño de las dos piezas no coincide, porque no me dí cuenta de medir el tatami hasta el borde, incluyendo los enganches, y no quería andar con pegamento como hacen en el vídeo, utilicé una cinta de carrocero para sujetar la tabla al tatami. Sin embargo, al ponerlo de pie se escurría por la diferencia de tamaño, así que lo dejé sin nada. Total, cuando está en el suelo, no se mueve. Y cuando lo guardo en vertical (detrás del sofá en concreto), se mantienen uno junto al otro sin problema.

 

Montaje tabla para bailar claqué
Tabla sobre el tatami

 

Así que esto es lo que tengo en casa cuando quiero practicar:

 

Suelo para bailar claqué en casa
Sí, enseguida se mancha… ¡pero eso significa que la uso!

 

¡No olvidéis combinar vuestro baile con un buen sombrero!

 

Tienda

 

 

Fred Astaire bailando

Zapatos de claqué

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Otra de mis aficiones, y que, cómo no, tiene que ver con el swing, es el claqué.

 

Antes practicaba otro deporte, Aikido Shodokan, pero por circunstancias familiares tuve que dejarlo provisionalmente… y eso hizo que me diera cuenta de que no me lo pasaba tan bien como al principio.

 

Así que cuando la situación personal se estabilizó, me planteé apuntarme a algo que siempre había querido hacer: ¡bailar claqué! ¡Sí! ¡Era el momento perfecto!

 

Busqué en un par de sitios, ya que quería ir dos días por semana, y al final opté por la Academia El Ratón, en la zona de Arturo Soria. Por horario de principiantes me venía bien, aunque sólo fuera un día, y la zona un poco lejos, pero bueno, no pasaba nada, ¡que yo tenía ganas de sobra!

 

El profesor en esta academia es John O’Brien, necesitaría un par de entradas o más en el blog de lo grande que es. Para la gala de los Goya del año 2015, en la que Dani Rovira bailó un número de claqué, John fue su profesor y el que salió con él a bailar.

 

Según sus indicaciones, me acerqué a comprar mis primeros zapatitos de claqué, en Menkes. En Madrid está en la calle Juan de Olías, 21.

 

Cogí los básicos que se recomiendan para empezar, los Capezio CG55. Un modelo sencillo, en piel negra blandita y con una buena relación calidad-precio, de modo que hacen un buen apaño para empezar. Y para seguir algunos años.

 

Y es que, en mi opinión, bailar claqué no es fácil. Porque claro, mover el cuerpo, así en general, al ritmo que marca la música, es hasta natural. Pero generar tú mismo el ritmo con tus pies, en un movimiento de puntas y tacón que no sueles hacer en el día a día, y que cuadre con la música que suena… ufff, palabras mayores.

 

Pero no decaigo, a cabezona no me gana nadie, y según transcurre el tiempo, he visto la necesidad de comprar unos zapatos mejores. Que sí, que los grandes hacen maravillas hasta con zapatillas, pero es que yo soy pequeña y novata 😀 . Lo que veo es que mis compañeros, los que llevan más tiempo, tienen zapatos mejores, con un tacón más alto, más chapa, hechos a medida de su pie… Y suenan mejor.

 

Así que como se acerca mi cumpleaños, he decidido que es un buen momento para cambiar. El modelo, que se hace a medida, y que también me ha recomendado John, es el modelo Tadeo. Lucas Tadeo es un bailarín de claqué, que también vive en Madrid y es el fundador de Onemoretap

 

Este modelo es el modelo Menkes que ellos hacen a medida, hecho con las indicaciones dadas por Lucas Tadeo. Si queréis saber algo más de los cambios, y de lo que comenta él sobre los zapatos, aquí os lo dejo:

 

Sobre zapatos claqué Onemoretap

 

Total, que allá que fui a encargarlos. Os cuento cómo es el proceso: 

 

  1. Dibujo del pie. Primero, te marcan el contorno del pie. Te descalzas (obvio), y primero con un pie y luego con el otro, te dibujan el perfil de la suela (sí, con el boli a veces te hacen cosquillas, jajaja, yo es que tengo muchas).
  2. Medición del grosor del pie. Después de la suela, te miden el contorno del pie a la altura del comienzo de los dedos (¿en el pie se llaman nudillos?) y del empeine.
  3. Finalmente, apuntan estas medidas y miden la longitud del pie dibujado, para ver la talla. Resulta que 36.5 centímetros equivale a una talla 36.5. Normalmente llevo una 37, pero el zapato de claqué tiene que quedar más ajustado que el zapato normal.

 

Queda una cosa así:

 

Dibujo con la silueta de los pies para zapatos de claqué
El contorno de mis «pezuños»

 

 

El siguiente paso es elegir modelo concreto, ya que tienen varios, el Tadeo original, y otros que cambia la combinación de las pieles, pero es la misma modificación de suela y tacón.

 

  • El primero, que es el Tadeo original, no tiene la parte en pico de la punta.
  • El segundo, tiene la punta recta.
  • Y el tercero, es el de gánster auténtico, con su dibujo en la punta, en el tacón, y un empeine de otro color. Además, puedes elegir que esté troquelado. Es decir, con agujeritos 😛 .

 

Yo elegí este tercer modelo. Y a pesar de que salía bastante más caro, elegí el troquelado. Es que siempre me ha encantado, jejeje. Cogí para el color general un azul aqua (el empeine también en ese color), y un color grafito para la punta y el talón. Es decir, un azul turquesa y un gris oscuro, casi negro.

 

Los dos colores serían éstos (las fotos no hacen justicia al color real, me temo…):

 

Colores aqua y graphite para zapatos tap
Muestra de los colores elegidos

 

Otra cosa que ponen es unos filis en la suela para que la chapa quede más alineada con el resto. Me dijeron que esto suele pedirlo John, así que lo añadí al pack.

 

También me comentaron que en función del ancho del pie, la chapa queda más o menos ajustada al borde, pero es lo esperable, ya que las chapas no pueden hacerse a medida. Imagino que la diferencia será muy sutil.

 

Mientras estaba eligiendo, me comentaron que tenían unos en la tienda de la talla 36, que podían valerme. Eran azules y beige, muy bonitos, la verdad. Me los probé, porque al estar ya hechos, me salían mucho mejor de precio. Unos 140 euros, que no es poco, pero es que los otros cuestan 70 euros más.  Me quedaban bastante bien, aunque un poco estrechos, pero me dijeron que al ser piel cedían. ¡Hasta me dejaron una tablita y todo para que los hiciera sonar! Confirmado, soy muy mala, jajaja, pero con esos zapatos suena todo. Sobre todo el tacón, es lo que más me cuesta siempre, y en estos modelos, al ser más alto, no hay que dar con tanta fuerza para que salga el sonido. Y es más cómodo, la suela es más rígida y comprobé que eso facilita mucho las cosas.

 

Pero al final me decidí por los hechos a medida. Al fin y al cabo, van a ser unos zapatos para toda la vida, y en ambos casos el precio es suficientemente elevado como para no plantearme a corto-medio plazo otro par. Así que mejor estar convencida al cien por cien. Además, últimamente me estoy portando bien y me lo merezco 🙂 .

 

En todo momento fueron muy amables y profesionales, así que imagino un resultado acorde, que os enseñaré en cuanto lo tenga.

 

Lo único malo es que tardan mes y medio aproximadamente, así que la fecha que me dieron era para finales de mayo, pero no me corre prisa. Se deja una señal de 50 euros, y hay una prueba intermedia, para la que me llamarán. A ver si hay suerte y es para mi cumple, ¡al menos así tengo alguna foto para envolver como «regalo sorpresa», jajaja!

 

Y si necesitáis combinar vuestros zapatos con un buen sombrero, aquí podéis encontrar todos los modelos disponibles:

 

TIENDA

 

 

ACTUALIZACIÓN FINALES DE MAYO

 

Os dejo una foto de los zapatos tras la prueba. Como veis, les queda poner las suelas y las chapas, y terminar de rematar. ¡Qué bonitos están quedando!

 

Zapatos claqué borrador
¡Ya están casi listos!

 

 

FINALMENTE… (JUNIO 2018)

 

Zapatos claqué gangster a medida azul aqua y grafito
¡Más contenta que un niño con zapatos nuevos!

 

El mismo día que me dijeron que estaban listos, me fui a por ellos y seguido a clase, para estrenarlos. Como veis, vienen con dos pares de cordones, uno de cada color, para que elijas el que más te gusta. Yo al final le puse los grises.

 

La sensación es rara. Es decir, los Capezio son mucho más blandos, tanto la suela como la piel. Estos son más rígidos, pero precisamente por eso, es más fácil que suenen bien, el cambio de tacón a punta y viceversa es más fluido.

 

Reconozco que me costó un rato habituarme a esta sensación. Podríamos compararlo a cuando tienes unas zapatillas de senderismo, de las de suela blanda, y te compras unas botas con la suela semi-rígida. Pues es esa misma sensación, sensación de «esto es más rígido», pero ves que es mucho mejor para el objetivo para el que se fabrica, y se anda mejor por los caminos. Y en nada, no quieres usar otra cosa que no sean esas botas. Pues con estos zapatos, se baila mejor. Bueno, mejor no, más fácil sí, que aunque haya cambiado de zapatos, los pies siguen siendo los mismos 🙂 .

 

Y para los que quieran saber el precio exacto, al final me costaron 222 euros. Un número así de redondo. Una pasta sí, ¡pero tengo zapatos hasta el infinito y más allá!

 

*  Foto de portada por Studio publicity still para la película Daddy Long Legs.

(https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=14852856)