Ambiente en Artealdea

Artealdea 2018. Tercer y último movimiento.

publicado en: Conciertos, Música | 0

En esta última parte, os hablaré un poco de las actuaciones. Que son de lo más variadas. Porque os recuerdo que Artealdea es un festival de las artes escénicas.

 

El día anterior a nosotros, el sábado 4, había un par de coros gospel, uno de Vigo y otro que venía, como nosotros, de Madrid. No pudimos verlos, porque bajamos a Mondariz a ensayar un poco, en la terraza de un bar.

 

¿Que cómo se acaba ensayando en un sitio así?

 

Bueno, resulta que el sábado por la mañana, algunos nos fuimos a bañar a una poza cercana, para refrescarnos:

 

Poza en el río cercano a Piñeiro
¡Poza refrescante para soportar el calor!

 

El agua estaba estupenda, la verdad, se notaba el calor. Creo que cualquier otro verano estaría súper fría.

 

Otro grupo decidió bajar a ver Mondariz. Y cerca de la plaza, comieron en el bar pegado al centro social. El sitio se llama «La cuchara, tapas y tragos». Es una concesión, y los baños los tiene en el centro social.

 

El caso es que fueron muy amables con nuestros compis, y hablando, hablando, cuando se enteraron de que necesitábamos ensayar, pero en la aldea no se podía por logística, les dijeron que podían llamar al alcalde, que estaba de vacaciones, para ver si nos dejaba el salón de actos. Como no fue posible porque a las 18:00 estaba ocupado, les ofrecieron la terraza. Así que nos bajamos todos allí.

 

Walter Sax Academy big band
¡El grupo al completo! (foto cortesía de Isa, en primer plano)

 

Aquí es donde llegó Petra, que nos iba a echar una mano con la percusión, ya que ella toca el cajón. Sí, puede sonar curioso porque es holandesa, ¡pero lo hace de cine!

 

Al final se nos hizo tarde, y terminamos cenando en un restaurante de la zona. Pasando antes por la plaza, que tenía puestecitos de productos made in Galiza 🙂 . Buenísimos el chorizo y la pechuga de gallo. Sí, de esos gallos que empiezan a cantar al amanecer y no callan hasta el mediodía :O .

 

Y éste fue el motivo por el que nos perdimos las actuaciones del sábado.

 

El domingo por la mañana también hubo dispersión entre nosotros: hubo quienes repitieron poza, y otros nos fuimos al balneario de Mondariz. Terminamos en el «Palacio del agua», donde por 22 eurillos accedes un par de horas al spa de chorros y saunas.

 

Circuito de agua en Mondariz
Para el spa relajante

 

Lo que más me gustó fue una zona circular intermedia, donde había una corriente y dejándote llevar dabas vueltas y vueltas, ¡qué divertido! Podéis verlo en el vídeo, es el segundo círculo de la piscina central.

 

Por la tarde, hicimos prueba de sonido a las 17:00, y las actuaciones empezaron sobre las 20:00.

 

Programación Artealdea 2018
Cartel de toda la programación del festival de Artealdea del 2018

 

La primera actuación fue de unas chicas, que se hacen llamar Payasos Cián, con el espectáculo Polifacéticos Estrambóticos, y actuaron con instrumentos hechos con bidones de agua, cucharas… ¡Creo que son habituales!

 

Las dos siguientes fueron un poco improvisados, porque parece que se había caído la actuación oficial. A uno de los que venía a llevar huecos en la big band, Dani, conocido de ellos y que estuvo con la «delegación» de hace dos años, le pidieron que tocara alguna cosilla. Y como es un profesional y toca genial, se marcó el tema de Pequeña Czarda, de Pedro Iturralde. Así de memoria y sin despeinarse. Le salió genial, y cuando le pregunté que por qué había elegido ese tema, dijo que porque al ser poco conocido, es más fácil que no se note las improvisaciones intermedias que suplen a las partes que no recordaba en detalle. Eso es un profesional, y lo demás son tonterías. Seguro que había improvisaciones de ésas, pero yo no me la sé de memoria, así que no lo noté.

 

Después, actuó una cantante, que se hacía llamar Michaela. Un poco extravagante como buena diva que es. Lástima que no pudimos verla actuar, ya que estuvimos en la parte de atrás terminando de revisar los temas y afianzar los detalles. Hay que tener en cuenta que hubo gente que se sumó directamente al ensayo general, con lo que esta revisión vino muy bien.

 

Finalmente, nos presentaron, y allí salimos.

 

¡¡Vítores y aplausos para recibir a las estrellas!! Es broma, la verdad es que el público era un grupo muy majo, que nos aplaudieron mucho. Hubo algunos problemas con el sonido de la cantante, pero a pesar de ello, salió todo muy bien, y gustó mucho. Ya habéis visto que el programa era conocido y pegadizo, y muy alegre.

 

Concierto Walter Sax Academy big band en Artealdea
¡Las sección de trompas dándolo todo! (foto cortesía de Miriam)

 

Es más, luego una persona (no recuerdo de cuál de los otros grupos) me dijo que se notaba que nos llevábamos bien y nos compenetrábamos, y flipó cuando le dije que yo no era de la banda habitual, jejeje. ¡Y que había varios en mi misma situación! Pero ésa es la magia de la música.

 

La fiesta siguió después de la cena, ya que nuestro pianista, Edu, que tampoco es un habitual de la big band, se sentó al piano, para evitar que tocara solo y darle un poco de alma. Como había podido ensayar poco, tenía mono, y se marcó unos temas que hizo que reuniera a su alrededor a todo el pueblo. Magnífico.

 

 

Pianista improvisando Artealdea 2018
El pianista en su salsa

 

Al día siguiente, lunes por la mañana, ya nos fuimos dispersando.

 

Conclusión final: la experiencia fue muy positiva, a pesar de la logística no esperada e improvisada. ¿Volvería a repetir? Seguramente, sobre todo porque ya sé lo que hay, y puedo ir mejor preparada. De momento, ya estoy mirando wc químicos portátiles 😀 .

 

Espero haberos ayudado a conocer algo más de este festival, por si otro año os animáis a ir de público. O de artistas, quién sabe…

 

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