Bambalinas Artealdea 2018

Artealdea 2018. Segundo movimiento.

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Para ir a Piñeiro, nos organizamos en coches, pues está a más de quinientos kilómetros de Madrid. En el que yo iba salía el sábado tempranito. No pude ir el viernes, porque me fui al concierto de James Rhodes en El Escorial. Podéis leer la entrada que he escrito aquí.

 

Al llegar, nos encontramos un sitio singular. Se puede dormir en unas camas, o en unas tiendas que te dejan si las necesitas, todo con colchón, sábanas y mantas. En este sentido, creo que lo ideal es llevar tu propia tienda y tu saco y esterilla. Sobre todo, porque si hace taaanto calor como hizo estos días (a las 9 de la mañana ya estaba sudando), puedes salir y tumbarte bajo las estrellas. Y porque la primera impresión de la zona de camas, con camas sueltas y literas, es de un poco de desorden. En esa misma estancia hay también sofás y cosas, y queda demasiado enxebre, que dicen los gallegos. Y para las tiendas, tres personas que no son familia cercana durmiendo bajo la misma sábana, siempre da un poco de cosa. Para eso también es mejor llevar tu propio saco.

 

Tiendas en Piñeiro
Zona de las tiendas

 

La comida está incluida, y el agua se coge de un manantial que sale junto al pilón. Sale fresquita, fresquita. De hecho, si metes los pies en el pilón, te refrescas en nada, yo no aguanté mucho con ellos dentro. Mis compañeros guardaban allí las cervezas, y las sandías también estaban allí refrescándose.

 

La estructura general es en casitas, todas hacia arriba una detrás de otra.

 

La primera es donde, si no me equivoco, vive Gigi, y está al lado de la carretera. En el hueco entre ésta y la casita es donde se monta el escenario.

 

Después, está el comedor, otra casita para la cocina, y una final para los baños y dormitorios.

 

Y empiezo desde arriba a comentaros cada parte.

 

Los baños sí que son peculiares. En la misma casa de las camas, la parte de arriba es donde se duerme, y la de abajo es el baño. Hay dos lavabos, un par de espejos y alguna balda. En la parte del fondo, hay cuatro separaciones con plásticos. Todos tienen una cortina, de distintos tipos (tela, de baño…), para taparlos.

 

Los dos espacios de la izquierda son las duchas. No están mal del todo, y si está el calentador encendido, hay agua caliente. Yo creo que lo apagan de noche, con lo cual, si madrugas y te levantas antes que Gigi, te toca agua fría. De las dos mañanas que estuve, una tuve agua caliente y la otra no.

 

Ahora llega la tercera sección, que es el baño para el pis. Sí, en el mismo habitáculo, hay un bidé para mujeres, y un urinario para hombres. Aquí sólo se hace pis, y el agua hay que dejarla correr durante 30 segundos, porque se une al conducto por donde se va el agua de la ducha y salen al exterior :O .

 

El último cubículo es el wc para las heces. Yo lo primero que pensé es que necesitaba una escalera para subir. Está muy, muy alto, y después de usarlo hay que echar serrín. Todo muy rudimentario, pero sin pizca de intimidad y quizá poco higiénico para tanta gente.

 

Instalaciones Artealdea Covelo
Ambiente ecléctico y artístico en la parte del patio que da a los baños

 

En fin, ya el último día me enteré que hay unas tazas casi de verdad al lado del pilón, separadas con una tela plástica verde de las de jardín. No llegué a usarlo, porque para un fin de semana, a mí me valía el bidé, jejeje.

 

Peeeeero, mejor dejemos a un lado el tema escatológico y pasemos al resto.

 

Entre esta casita y el comedor, está la cocina, a la que sólo me asomé, no es de paso, es estrechita, y si entras lo único que haces es molestar.

 

El comedor está en la siguiente casa y tiene mesas tanto dentro como fuera, bajo la parra. Es un sitio muy agradable, lo malo es que con el calor, si estabas al sol, te torrabas. A las horas de comer, ibas, cogías un plato y cubiertos y te servías. Después, a fregarlo en unos barreños que ponen, secarlos, y dejarlos en su sitio para los siguientes usos. Todo muy colaborativo, a mí me recordaba a mis tiempos de scout.

 

En los alrededores de este núcleo central y junto al escenario, montan puestecitos para comprar cosas o comer y beber durante las actuaciones. Un poco más arriba tienen una tetería donde puedes beber chupitos de crema de orujo a un euro, y justo al lado, fuera, ponen una pianola de las que tocan solas, preciosa. El dueño nos estuvo explicando el funcionamiento.

 

Pianola en funcionamiento
El piano que suena solo

 

Partituras para piano que suena solo
Los rollos de distintos estilos para el piano «fantasma»

 

Y hasta aquí la logística del lugar. Como he dicho antes, todo muy enxebre. Aunque no del gusto de todo el mundo.

 

El final, ¡en la próxima entrada!

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